domingo, 30 de marzo de 2014

Su perro sí lo entiende, lo prueba la ciencia

 

Estudio demuestra similitudes entre el cerebro humano y el de los caninos.

Si todavía lo molestan cuando dice que a su perro solo le falta hablar, porque entiende todo, ahora tendrá argumentos para defenderse y salir airoso.
 
 
Un estudio publicado hace unas semanas por la revista Current Biology y realizado por investigadores de la universidad de Budapest demuestra, por primera vez mediante imágenes, que los cerebros de perros y personas tienen áreas similares sensibles a las voces y sonidos de comunicación y, además, ambos distinguen el colorido emocional de lo que escuchan y por tanto, son capaces de reconocer e interpretar. Es decir, que ambos cerebros se entienden, como comenta Ana Alfageme, bloggera de El País de España.
 
 
El líder de la investigación, Attila Andics, de la Universidad de Budapest, dijo a la BBC que una de las conclusiones del estudio es que “perros y humanos tenemos un mecanismo muy similar para procesar información emocional”.
 
Según explicó, 11 perros hicieron parte del estudio y para ello tuvieron que entrenarlos durante un buen tiempo, pues necesitaban que se quedaran muy quietos mientras sus cerebros eran analizado en un escáner.
 
 
“Utilizamos estrategias de refuerzo positivo, muchas alabanzas”, señaló el doctor Andics y añadió: “hubo 12 sesiones de entrenamiento preparatorio, luego siete sesiones en el cuarto del escáner, y por fin los perros fueron capaces de yacer sin ninguna clase de movimiento hasta unos ocho minutos.”
 
Para comparar, los científicos observaron los cerebros de 22 voluntarios humanos en los mismos escáneres.
 
 
Los investigadores hicieron que tanto perros como personas escucharan unos 200 sonidos diferentes, en un rango muy amplio que iba desde sonidos en el ambiente –como el ruido de autos o silbatos– hasta sonidos humanos (pero no palabras) y vocalizaciones caninas, comenta una nota de la BBC.
 
“La ubicación (de esta actividad) en el cerebro de los perros es muy similar a la que hallamos en el cerebro humano. El hecho de que hayamos encontrado que estas áreas existen en el cerebro de los perros es de por sí una sorpresa, es la primera vez que vemos esto en una especie no primate”, comenta Andics.
 
 
Los sonidos que cargaban mucha emoción, como la risa o el llanto, también generaron un tipo similar de actividad cerebral, en un área cercana a la corteza auditiva primaria que se iluminó tanto en perros como humanos.
 
 
“Sabemos muy bien que los perros son muy buenos en sintonizar con los sentimientos de los dueños, y también conocemos que un buen dueño de perros puede detectar los cambios emocionales en su mascota, pero ahora comenzamos a entender por qué”, agrega el investigador.
 
Lo mismo ocurrió con sonidos caninos como gimoteos o ladridos furiosos, que causaron una reacción parecida en todos los voluntarios.
 
 
 

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